Google conmemora este 27 de septiembre su 28º aniversario con un Doodle que repasa sus inicios. Desde su fundación en 1998, el buscador ha pasado de los diez enlaces azules a integrar inteligencia artificial generativa en las respuestas.
Google cumple 28 años este 27 de septiembre, la fecha que la compañía adoptó como aniversario aunque su constitución formal se produjo el 4 de septiembre de 1998. Para celebrarlo, ha lanzado un Doodle que repasa los primeros años del buscador, según recoge muycomputer.com. La efeméride llega en un momento en el que la empresa afronta la transformación más profunda de su producto principal desde su creación: la integración de inteligencia artificial generativa en los resultados de búsqueda.
Antes de que Google existiera, el mercado de los buscadores ya tenía nombres como Yahoo!, AltaVista, Lycos, Excite o Ask Jeeves. Larry Page y Sergey Brin comenzaron en la Universidad de Stanford con un proyecto llamado BackRub, que analizaba los enlaces entre páginas para estimar su importancia. De ahí surgió el algoritmo PageRank, que convirtió esos enlaces en una señal de relevancia y permitió ordenar los resultados de una forma más eficaz que sus competidores.
La interfaz casi vacía y la obsesión por la velocidad marcaron la diferencia frente a los portales recargados de la época. Los llamados diez enlaces azules no tardaron en evolucionar: llegaron la búsqueda de imágenes y noticias, los resultados locales, la adaptación al móvil, el Knowledge Graph, las respuestas directas, la búsqueda por voz y, más tarde, Lens, que permite usar la cámara como punto de partida. Con el tiempo, buscar dejó de ser solo escribir unas palabras para encontrar una página: también podíamos preguntar dónde está un lugar, quién aparece en una foto o qué canción suena.
Ese recorrido convirtió a Google en una infraestructura cotidiana. La compañía consulta antes de comprar, viajar, cocinar o resolver una duda, y el buscador sigue siendo el producto que mejor explica el origen del imperio tecnológico en el que se ha convertido la empresa.
Ahora, la inteligencia artificial generativa está provocando un cambio de calado. Herramientas como AI Overviews, AI Mode y Gemini permiten plantear consultas más complejas, combinar texto e imágenes y mantener una conversación sin reformular cada pregunta. Google quiere que Search no solo encuentre páginas relacionadas, sino que sintetice información, compare opciones y, progresivamente, realice acciones mediante agentes.
Esa comodidad tiene un coste para los editores. Si el buscador resume la respuesta de forma completa, el usuario tiene menos motivos para visitar las páginas que produjeron esa información. Distintos análisis ya han observado descensos importantes en los clics hacia sitios externos cuando aparecen respuestas generadas por IA, lo que afecta especialmente a medios y creadores cuyo modelo económico depende del tráfico. A ello se suman problemas conocidos de la IA generativa: errores presentados con seguridad, simplificaciones y atribuciones imperfectas.
Google está introduciendo más enlaces, fuentes destacadas y controles para propietarios de webs, mientras reguladores y editores presionan para definir mejor las reglas. La paradoja de estos 28 años es clara: el Google de 1998 triunfó porque llevaba mejor hasta la web; el de 2026 intenta cada vez más comprenderla, resumirla y responder en su nombre antes de que el usuario tenga que salir del buscador.


