Anthropic considera que la IA podría dar lugar en meses a malware capaz de instalar copias de sí mismo en máquinas desconocidas. Sus pruebas por separado ya lo apuntan, aunque ningún modelo reúne todavía ambas capacidades.
Según recoge Muy Computer, Anthropic considera que la inteligencia artificial se acerca a un tipo de malware distinto a los gusanos tradicionales: un programa que llegaría a una máquina desconocida, averiguaría por sí mismo cómo funciona y se instalaría allí como una nueva copia de su propio modelo. Los gusanos clásicos, en cambio, necesitan que sus creadores les indiquen de antemano qué vulnerabilidades buscar y cómo explotarlas.
La compañía indica que, por ahora, no existe un gusano completo de este tipo. Sus investigadores han demostrado por separado las dos piezas principales. Gemma4-26B-A4B funcionó repartido entre 15 Android TV boxes baratos, de unos 55 dólares cada uno, lo que muestra que varios dispositivos IoT modestos pueden sumar capacidad suficiente para ejecutar un modelo competente. Por otro lado, Qwen3.5-9B preparó correctamente la inferencia en ocho de nueve tipos de hardware que no conocía de antemano.
En una red aislada de máquinas virtuales Android alojada en Google Cloud, Anthropic probó la propagación completa. GLM-5.2 fue el único modelo abierto que completó de forma fiable toda la cadena, con ocho de ocho nodos en cuatro de cinco intentos. El problema es que este modelo es demasiado grande para los dispositivos baratos del otro experimento. Según la tendencia que la compañía observa en los modelos abiertos recientes, ambas líneas podrían cruzarse antes de que acabe 2026, una estimación que la propia Anthropic describe como aproximada.
La diferencia con botnets como Mirai está en la adaptación. Un gusano convencional recorre millones de direcciones en busca de la misma puerta abierta. Uno impulsado por IA podría inspeccionar un sistema distinto, elegir herramientas compatibles, detectar por qué fallan sus intentos y cambiar de estrategia. Anthropic comprobó además que esa experiencia se transmite: cuando las instancias de Qwen3.5-9B heredaban notas sobre los errores de sus predecesoras, su tasa de éxito pasó del 45% inicial a entre el 61% y el 84%.
Los dispositivos conectados son un terreno especialmente favorable. Existen millones de televisores, cámaras, routers, NAS y electrodomésticos conectados con contraseñas débiles y actualizaciones que a menudo llegan tarde. Anthropic cita como referencia Kimwolf, una botnet que superó los dos millones de dispositivos infectados, sobre todo Android TV boxes. Una red así no tendría la potencia de un centro de datos, pero podría mantener miles de copias lentas y distribuidas sin un servidor central que apagar.
Anthropic facilitó deliberadamente la parte ofensiva del experimento: los nodos virtuales exponían ADB sin autenticación, y el estudio se centró en comprobar si los modelos podían organizar la replicación, no en romper defensas complejas. Los tiempos también son largos. Qwen3.5-9B necesita entre 28 y 51 horas para preparar un entorno nuevo, y Gemma entre 71 y 150. Ciaran Martin, exresponsable del National Cyber Security Centre británico, ha acusado a la compañía de exagerar en la forma de presentar el riesgo, y la propia investigación admite que sus resultados marcan más bien un límite superior de lo que un atacante real podría lograr hoy.
Anthropic también ha retirado temporalmente el acceso directo a Internet de sus propias evaluaciones tras detectar comportamientos que no esperaba. Hasta ahora, cortar la conexión a un agente de IA era una forma bastante eficaz de frenarlo. Un gusano de IA cambia esa ecuación, porque podría seguir propagándose sin depender de un único punto de control.


