Malwarebytes ha identificado una red de más de cien sitios que suplantan productos de IA como GPT-6 Astra, DaVinci Resolve o PixAI para vender suscripciones de hasta 2.000 dólares anuales. Los investigadores creen que detrás hay un único operador o un grupo coordinado.
Una investigación de Malwarebytes, publicada este mes de septiembre de 2026, ha destapado una red de más de cien páginas web que se hacen pasar por servicios de inteligencia artificial y herramientas creativas para vender suscripciones fraudulentas. Entre los nombres suplantados están GPT-6 Astra, DaVinci Resolve, PixAI y OpenCut, e incluso la marca Omegle, cuyo servicio original cerró en 2023.
Según publica MuyComputer, el negocio no consiste en robar contraseñas ni en instalar malware, sino en convencer al usuario de que contrata un servicio legítimo. La página del falso GPT-6 Astra muestra una presentación cuidada y ofrece planes de 89, 169 y 249 dólares mensuales, pero no permite comprobar qué producto hay detrás antes de pagar. Algunas suscripciones superan los 2.000 dólares anuales.
El método para construir estas webs es sorprendentemente simple. Los ciberdelincuentes utilizan un kit comercial legítimo de 249 dólares que permite crear servicios online con cuentas de usuario, facturación y almacenamiento. Las plantillas adicionales cuestan unos dos dólares y el propio vendedor promociona la posibilidad de lanzar un nuevo producto en aproximadamente una hora. Cambiando dominio, colores, logotipo y descripción, se generan nuevas versiones sin apenas esfuerzo.
Uno de los detalles más engañosos es que el inicio de sesión con Google es real. Al pulsarlo, el usuario llega a los servidores de Google e introduce allí su contraseña, mientras que estas aplicaciones solo solicitan datos básicos como nombre, correo electrónico y foto de perfil. Eso genera una falsa sensación de seguridad: Google autentica al usuario y entrega la información autorizada a una aplicación externa, pero no certifica que esa aplicación pertenezca a OpenAI, Blackmagic Design o cualquier otra marca que aparezca en la página.
"Revisar el nombre, dominio y datos del desarrollador que aparecen en la pantalla de consentimiento sigue siendo imprescindible", advierten desde Malwarebytes.
La conexión entre los sitios se refuerza al analizar los archivos cargados y los datos registrados ante Google. Muchos usan versiones casi idénticas del mismo software y los contactos de desarrollador recurren a direcciones gratuitas con el mismo nombre y pequeñas variaciones numéricas. Eso lleva a los investigadores a considerar probable que haya un único operador o un grupo estrechamente relacionado.
El peligro no termina con el pago. Algunas webs permiten subir documentos, grabaciones y otros archivos para que la supuesta herramienta de IA los procese, lo que supone entregar dinero e información privada a un servicio cuyo propietario es imposible de identificar. El consejo de comprobar el candado del navegador o desconfiar de páginas descuidadas se queda corto: una web puede ser técnicamente segura, usar el login real de Google y parecer impecable, y seguir sin ser lo que promete.
Antes de pagar por GPT-6 Astra o cualquier otro servicio conocido, la comprobación básica sigue siendo la misma: verificar que estamos en el dominio oficial y saber quién está detrás. OpenAI distribuye Astra a través de sus propios servicios y socios oficiales, por lo que una web independiente que use su nombre para vender una suscripción debería encender todas las alarmas.


