Septiembre de 2026
Los equipos que competirán en las elecciones municipales de mayo de 2027 empiezan ya a prepararse para un ciclo electoral muy distinto al de hace cuatro años. Será el primer gran ciclo local en España en el que la inteligencia artificial de última generación podrá incorporarse de forma sistemática al funcionamiento cotidiano de una campaña.
En ese contexto trabaja Polity, consultora especializada en inteligencia artificial y tecnología aplicada a estrategia política.
El cambio respecto a 2023 no está únicamente en la capacidad de generar textos, imágenes o vídeos. Los modelos actuales permiten procesar grandes volúmenes de información, comparar fuentes, clasificar conversaciones, detectar patrones, relacionar datos y explorar distintas hipótesis con una velocidad que hace pocos años requería mucho más tiempo y estructura.
Polity denomina campaña aumentada a la incorporación de esas capacidades al trabajo de los equipos políticos.
“Una campaña es una organización de enorme complejidad comprimida en muy poco tiempo y con un deadline que no se puede mover: el día de las elecciones. Siempre faltan recursos, tiempo y personas. La IA no aumenta el número de miembros del equipo, pero sí puede ampliar enormemente lo que esas personas son capaces de hacer”, explica Lula Bueno, fundadora de Polity.
De generar contenido a construir una capa de inteligencia
Polity centra su trabajo en una idea: el principal salto de la inteligencia artificial en campaña puede producirse detrás de las piezas visibles.
Seguir durante meses cómo evoluciona una conversación, analizar cientos o miles de documentos, detectar qué marcos aparecen alrededor de un conflicto, observar cómo cambia la reputación de una figura política o comparar distintas formulaciones de un mensaje son tareas habituales de campaña, pero intensivas en tiempo y recursos.
“La IA no inventa ese trabajo. Lo que cambia es el coste, la velocidad y la capacidad para hacerlo de manera sistemática. Para un equipo pequeño puede significar acceder a capacidades que hasta hace muy poco exigían una estructura mucho mayor”, señala Bueno.
La consultora ha desarrollado cinco líneas de inteligencia. Trends analiza la evolución de la agenda de un territorio y permite identificar qué asuntos están ganando importancia. Frame estudia una conversación o un conflicto, los marcos que compiten dentro de él, quién los impulsa y cómo evolucionan. Radar trabaja sobre reputación y atributos asociados a una figura política. Echo permite explorar distintas hipótesis y formulaciones de mensaje antes de decidir cuál desarrollar. Y Mirror analiza cómo los grandes modelos de lenguaje están representando a una persona u organización.
Estas herramientas permiten trabajar sobre dimensiones distintas de la realidad política: qué está entrando en agenda, cómo se estructura una conversación, qué atributos se asocian a un candidato, qué lenguaje está circulando o cómo puede recibirse una determinada formulación..
Este tipo de inteligencia no sustituye la investigación demoscópica ni cualitativa, sino que la complementa con nuevas capas de análisis y permite ampliar la información disponible para tomar decisiones.
De grandes volúmenes de información a conocimiento utilizable
Uno de los problemas actuales de una campaña no es la falta de información, sino el exceso.
Durante meses, un equipo recibe noticias, estudios, documentos, declaraciones públicas, datos, conversaciones digitales y antecedentes que pueden resultar relevantes para sus decisiones. Procesar ese volumen de forma manual exige tiempo y recursos que muchas estructuras municipales no tienen.
La inteligencia artificial permite agregar grandes cantidades de información, ordenarla, clasificarla, relacionarla y priorizarla con una velocidad que hace pocos años era difícil imaginar.
El objetivo de Polity no es generar todavía más información para que posteriormente tenga que procesarla el equipo. Es precisamente lo contrario: convertir grandes volúmenes de información dispersa en conocimiento manejable y útil para la toma de decisiones.
“Podemos tener miles de datos, noticias y conversaciones delante y seguir sin saber qué hacer. El valor está en distinguir qué importa, qué es ruido, qué necesita verificarse y qué decisión tomar después”, explica Bueno.
Más capacidad tecnológica, más importancia del criterio humano
Para Polity, la incorporación de inteligencia artificial no reduce la importancia del criterio profesional. La aumenta.
Los modelos pueden detectar patrones, comparar alternativas, relacionar información y acelerar trabajos que hasta hace muy poco requerían muchas horas de análisis. Pero existe un punto en el que termina la tecnología y empieza la política.
“Una IA puede ayudar a detectar qué está ocurriendo, encontrar patrones o comparar alternativas. No puede decidir hacia dónde debe ir una campaña. Al final siempre llega ese momento en el que el candidato y su equipo se preguntan: ‘¿Y ahora hacia dónde vamos?’. Esa decisión podrá tomarse con más información, mejor ordenada y con herramientas mucho más potentes, pero tendrá que seguir siendo humana”, concluye Bueno.
Para Polity, esa será una de las claves de las municipales de 2027: no campañas dirigidas por inteligencia artificial, sino equipos humanos con una capacidad de análisis y preparación que hasta hace poco estaba fuera del alcance de muchas estructuras municipales.



