Todavía quedan semanas para que Apple suba al escenario y diga aquello de «una cosa más», pero el filtrador de turno ya se ha adelantado a la fiesta. Las tripas del próximo iPhone han empezado a salir a la luz con más detalle del habitual, y esta vez las filtraciones no vienen solo de un analista con una hoja de cálculo, sino de la propia cadena de suministro. Vamos a repasar qué se sabe hasta ahora, sin dar nada por confirmado porque, hasta que Tim Cook no lo diga en persona, todo esto sigue siendo rumorología de alto nivel.
Un lanzamiento que rompe la tradición
Durante más de una década, Apple ha presentado toda su familia de iPhone junta, en septiembre, como un paquete cerrado. Este año la estrategia podría cambiar. Según las últimas filtraciones, la compañía priorizaría el lanzamiento de los modelos Pro, dejando las versiones estándar para más adelante, incluso hasta la primavera de 2027.
La razón no sería solo de calendario. Detrás de esta posible decisión habría factores como el coste creciente de la memoria y los semiconductores, la presión sobre la cadena de suministro global y, atención, la llegada de un dispositivo completamente nuevo: el primer iPhone plegable.
Por qué el iPhone plegable lo cambia todo
Apple llevaría años probando internamente cómo resolver los dos grandes dolores de cabeza de cualquier plegable: el pliegue visible en la pantalla y la durabilidad de la bisagra. Las filtraciones apuntan a que la compañía habría conseguido reducir prácticamente al mínimo esa marca en el centro de la pantalla, algo que ningún fabricante ha logrado del todo hasta ahora.
Para la parte de pantalla, Samsung Display entraría en juego como proveedor, la misma empresa detrás de los paneles de los Galaxy Z Fold. Se habla de una pantalla externa de entre 6,1 y 6,5 pulgadas, y una interna que podría llegar hasta las 12 pulgadas cuando se despliega. Nada mal para quienes llevan años mirando con envidia a los plegables de Android.
Qué cambia en el diseño y el hardware
Más allá del plegable, los modelos Pro también tendrían novedades interesantes. Una de las más comentadas es un ligero aumento de grosor, de aproximadamente dos milímetros en el chasis y la cámara trasera respecto a la generación anterior. No es que el teléfono entero vaya a ganar ese grosor, pero sí sería perceptible al cogerlo, y según algunos filtradores el resultado sería «sorprendente» en cuanto a lo que permite meter dentro.
En cuanto al chip, se espera la llegada del A20, que tomaría el relevo del A19 actual, con mejoras de velocidad y eficiencia energética gracias a la tecnología LTPO+. Traducido: más batería y más rendimiento sin que el teléfono se caliente como una tostadora.
Cambios en cámara y pantalla frontal
Las selfies también se llevarían una actualización sustancial. Se habla de un salto a una cámara frontal de 24 megapíxeles, dejando atrás el sensor de 18 MP que usa la generación actual. Y para los modelos Pro y Pro Max, algunas filtraciones mencionan algo mucho más llamativo: Face ID integrado bajo la pantalla, lo que eliminaría por fin el notch o la Dynamic Island tal y como los conocemos hoy. Si se cumple, sería el cambio estético más importante desde que Apple introdujo el notch en 2017.
También se rumorea una Dynamic Island más pequeña y un botón Camera Control simplificado, sin la sensibilidad táctil que trajo la generación anterior. Un paso atrás en algunas funciones, según parece, para ganar en otros aspectos del diseño.
Colores y precio: lo que menos gusta cada año
Como manda la tradición, Apple volvería a jugar con los colores para dar la sensación de que hay algo nuevo aunque el resto se mantenga igual. Entre los rumores suenan tonos como cereza oscuro para los modelos Pro, además de un azul claro y un gris oscuro que completarían la paleta.
Lo que menos ilusión genera, como cada año, es el precio. Después de que Apple ya subiera el coste de algunos modelos de iPad y Mac durante este mismo año, varios analistas dan por hecho que el próximo iPhone también será más caro que la generación actual. Todavía no hay cifras oficiales, así que de momento solo nos queda especular y cruzar los dedos.
Una familia de hasta seis modelos
Si las filtraciones más recientes se cumplen, la oferta se ampliaría notablemente. Se habla de hasta seis versiones distintas: el modelo estándar, una variante económica, un modelo más delgado tipo Air, los dos Pro habituales y, como colofón, el nuevo modelo plegable. Una estrategia pensada para cubrir todos los bolsillos, desde quien solo quiere lo básico hasta quien está dispuesto a pagar una barbaridad por tener el último juguete plegable de Cupertino.
Qué falta por confirmar
Conviene no perder de vista lo obvio: nada de esto está confirmado por Apple. Toda la información disponible proviene de filtradores de la cadena de producción y analistas con más o menos historial de aciertos. Algunos detalles, como el grosor exacto o la fecha definitiva del modelo plegable, podrían cambiar en las próximas semanas.
Lo que sí parece bastante asentado es que este va a ser uno de los lanzamientos más comentados de los últimos años, no tanto por una revolución radical en el diseño de los modelos estándar, sino por la posible llegada del primer plegable de la marca. Habrá que esperar al evento oficial para separar lo que era rumor bien informado de lo que simplemente sonaba bien en un titular.


