Samsung ha iniciado la producción en masa del Exynos 2700, el procesador que equiparán los Galaxy S27 en Europa y Corea del Sur. El volumen previsto supera en más de un 10% al del Exynos 2600.
Samsung ha puesto en marcha las líneas de fabricación del Exynos 2700, el procesador que la compañía tiene previsto integrar en su próxima familia de teléfonos de gama alta, los Galaxy S27. La información, avanzada por MuyComputer, apunta a que el volumen de producción superará en más de un 10% al del Exynos 2600, una cifra que refleja la intención de Samsung de aumentar el peso de sus chips propios en los próximos modelos.
El calendario de fabricación encaja con una posible presentación de los Galaxy S27 a comienzos de 2027. Entre la entrada de una oblea en producción y la obtención de los chips terminados transcurren entre tres y cuatro meses, un plazo que sitúa la disponibilidad de los procesadores en el primer trimestre del próximo año.
El reparto geográfico de los procesadores mantendría el esquema de generaciones anteriores. Los Galaxy S27, S27 Plus y S27 Pro utilizarían el Exynos 2700 en Corea del Sur y Europa, mientras que en Estados Unidos y China se recurriría previsiblemente a los Snapdragon de Qualcomm. España, por tanto, volvería a estar entre los mercados donde el rendimiento del nuevo Exynos tendrá un impacto más directo para el usuario.
La gran incógnita sigue siendo el Galaxy S27 Ultra. Samsung no habría decidido todavía si su modelo más avanzado empleará el Exynos 2700, un Snapdragon o una combinación distinta según el mercado. El actual S26 Ultra utiliza Snapdragon de forma global, de modo que extender el chip propio al Ultra supondría el mayor respaldo de la compañía a su plataforma Exynos. La decisión dependería de factores como el rendimiento, la temperatura, los costes y la capacidad de producción.
El Exynos 2700 se fabricaría con el nodo SF2P, la segunda generación del proceso de 2 nanómetros de Samsung Foundry. Frente al SF2 del Exynos 2600, Samsung atribuye al nuevo proceso mejoras de hasta un 12% en rendimiento, una reducción del consumo de hasta el 25% y un 8% menos de superficie. Son ventajas asociadas al proceso de fabricación, no una garantía de que el chip vaya a mejorar exactamente en esas proporciones en todos los escenarios.
Las filtraciones más recientes describen un procesador con diez núcleos de CPU (dos principales y ocho de alto rendimiento), una GPU Xclipse 970 con 16 unidades de cómputo, una NPU de mayor tamaño y compatibilidad con memoria LPDDR6. También se mencionan 40 MB de caché combinada y una configuración que prescindiría de núcleos puramente eficientes. Son características no confirmadas oficialmente, pero apuntan a una estrategia más agresiva frente a los próximos Snapdragon.
Las filtraciones de frecuencias o benchmarks pueden variar mucho antes de la llegada de un procesador al mercado, pero el inicio de la producción en masa y el aumento del volumen respecto a la generación anterior son señales más tangibles. Está por ver si esa confianza se extiende al Ultra, el modelo que tradicionalmente ha marcado el techo de la gama.


