Archivos como kernel32.dll o user32.dll siguen usando el formato de nombres de MS-DOS. Cambiarlos podría dejar de funcionar programas que todavía los buscan por su nombre.
Según publica Muy Computer, archivos como kernel32.dll, user32.dll, ntoskrnl.exe o hal.dll siguen presentes en Windows 11 con nombres heredados de la convención 8.3 de MS-DOS. Esa convención permitía un máximo de ocho caracteres antes del punto y tres para la extensión, sin espacios. Muchos programas buscan estos archivos por su nombre exacto, de modo que cambiarlo puede romper aplicaciones.
La convención no nació en Microsoft. Según explicó Raymond Chen, ingeniero veterano de Windows, MS-DOS la heredó de CP/M, el sistema creado por Gary Kildall en los años setenta. Chen reconoce que no puede explicar con certeza por qué CP/M eligió ocho caracteres para el nombre y tres para la extensión.
La compatibilidad explica buena parte de la permanencia de estos nombres. Algunas aplicaciones enlazan las bibliotecas directamente por su nombre, así que renombrarlas obligaría a mantener un mecanismo de compatibilidad o a dejar sin funcionar esos programas. Windows 95 tuvo que convivir con infraestructuras que dependían de formatos antiguos, y Windows NT mantuvo durante un tiempo la posibilidad de instalarse en sistemas limitados a nombres cortos.
Los nombres cortos siguen visibles en el sistema. El ejemplo clásico es C:\PROGRA~1, el alias 8.3 de C:\Archivos de programa. Algunas aplicaciones acabaron utilizando esos alias en su código, y si una misma DLL se referencia con su nombre largo y con su alias corto, el cargador puede tratarla como dos módulos distintos dentro del mismo proceso.
Microsoft puede dejar de generar alias 8.3 en determinados volúmenes, y tecnologías recientes como ReFS no los admiten de la misma manera. Aun así, el disco del sistema sigue tratando con cuidado los nombres de los que pueda depender software antiguo. Eliminarlos no haría Windows 11 más rápido ni más seguro, y podría impedir que programas funcionales se abrieran.

