El cambio de hora de esta madrugada vuelve a dejar en duda su utilidad: los estudios más recientes no confirman un ahorro energético claro ni un beneficio para la salud.
Según recoge muycomputer.com, los relojes de la España peninsular y Baleares pasaron de las tres a las dos esta madrugada, mientras que en Canarias retrocedieron de las dos a la una. El cambio marca el regreso al horario de invierno, pero la medida sigue sin tener respaldo científico sólido sobre sus ventajas.
El argumento clásico a favor era el ahorro energético. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) estimó en 2015 un ahorro de hasta 300 millones de euros al año en España, gracias a una reducción del 5 % en el consumo de iluminación. En 2020, el Ministerio para la Transición Ecológica reconoció que España no disponía de informes actualizados que confirmaran ese ahorro.
Los estudios internacionales tampoco son concluyentes. Un metaanálisis publicado en 2018, que revisó 162 estimaciones de 44 estudios, halló un ahorro eléctrico medio de apenas el 0,34 % en los días con horario de verano. Una investigación realizada en Indiana, Estados Unidos, detectó incluso un aumento aproximado del 1 % en el consumo eléctrico residencial, por el mayor uso de calefacción y aire acondicionado.
El reloj biológico tampoco se adapta automáticamente al cambio. Una revisión sistemática de febrero de 2026, basada en 157 estudios de 36 países, asoció el adelanto primaveral con un aumento a corto plazo de episodios cardiovasculares y accidentes de tráfico. El retraso de octubre tiene efectos distintos, con posibles beneficios para la duración del sueño. Los niños, las personas mayores y quienes tienen horarios rígidos son los que más pueden notar el desajuste.
La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño y la Sociedad Española de Sueño defienden eliminar los cambios estacionales y mantener un horario estable, preferentemente el de invierno. Ambas organizaciones reconocen que una hora fija tendría sus propias consecuencias: el horario de verano da más luz por la tarde, y el de invierno, amaneceres más tempranos.
En Europa, la Comisión Europea propuso eliminar los cambios en 2018 y el Parlamento Europeo respaldó la medida en 2019, pero los Estados miembros no llegaron a un acuerdo. El Gobierno español volvió a plantear la eliminación en octubre de 2025. Sin embargo, la Comisión publicó en marzo de 2026 el calendario de cambios horarios previsto hasta 2031, que podría modificarse si se alcanza un acuerdo para acabar con la práctica.


