Las demandas por abuso de posición dominante en la venta digital de juegos podrían obligar a Sony a abrir su plataforma a Steam en PS6, según una abogada especializada.
La posibilidad de que Steam aterrice en PS6 ya no es una simple especulación de foros. Las demandas que Sony tiene abiertas en Reino Unido y Países Bajos por su control sobre la venta digital de juegos en PlayStation podrían derivar en una apertura forzosa de su ecosistema, según explica la abogada especializada Magdalena Tuliback.
Si los tribunales dan la razón a los demandantes, Sony no solo tendría que pagar indemnizaciones, sino que podría verse obligada a permitir que otras plataformas online, incluida Steam, vendan juegos para su futura consola. La compañía japonesa lleva tiempo en el punto de mira por su política de distribución digital, y el reciente anuncio del fin de los discos en sus consolas ha intensificado las críticas.
La abogada advierte de que una derrota judicial podría desencadenar nuevas demandas en otros países, creando un efecto dominó que pondría en jaque el modelo de negocio de Sony. La compañía se enfrenta a un escenario impensable hace unos años: perder el control exclusivo de la venta de juegos en su propia plataforma.
No obstante, el escenario no es tan sencillo. Sony podría intentar esquivar una prohibición de este tipo favoreciendo la venta de códigos de descarga a través de terceros. Pero, como señala la propia abogada, sería "el mismo perro con diferente collar", porque la compañía seguiría cobrando su comisión del 30% y mantendría el control sobre la distribución.
El verdadero peligro para los jugadores, según el análisis, no es solo la llegada de Steam, sino lo que Sony está haciendo ya con el fin de los discos: acabar con el mercado de segunda mano, centralizar la venta en la PS Store y reducir las opciones de compra en otras tiendas. Los precios en la PS Store pueden llegar a ser hasta un 90% más altos que en otros minoristas.
Si finalmente se abriera la distribución de juegos de PS6 a Steam, el impacto en Sony sería enorme. Las desarrolladoras y publicadoras podrían elegir comercializar sus juegos en dicha plataforma, lo que eliminaría o reduciría drásticamente la comisión que Sony se lleva actualmente, afectando de forma directa a sus ingresos.
De momento, no hay nada confirmado. Habrá que esperar a que evolucionen los litigios y a las sentencias que vayan apareciendo en los próximos meses. Lo que está claro es que la batalla por el control de la distribución digital de juegos acaba de empezar, y el desenlace podría redefinir el futuro de las consolas.


